Movimiento Juvenil Martiano. Tejiendo el alma de la Patria

yusuam-palacios-ortega«José Martí está en nuestros corazones, incluso en aquellos que aún no lo han descubierto». Así habla Yusuam Palacios Ortega del más universal de los cubanos. Para el presidente nacional del Movimiento Juvenil Martiano (MJM), las enseñanzas del Maestro contienen  señales claras: «Nos dejó las herramientas para enfrentar cualquier crisis humanística, cualquier signo de colonización cultural. Nos legó la idea del bien, de compartir lo que tenemos y desterrar egoísmos, como forma de ser mejores personas y auténticos patriotas. Por eso es tan importante que se le conozca en profundidad».

 

Graduado de Derecho en 2011 y director del Museo de la Fragua Martiana, evoca los antecedentes inmediatos del Movimiento que hoy lidera: «El MJM tiene su génesis en el primer Seminario Juvenil de Estudios Martianos, a raíz de un acuerdo del primer Congreso Nacional de Educación y Cultura celebrado en 1991. Allí, figuras como CintioVitier, Armando Hart Dávalos y Roberto Fernández Retamar, defendieron la idea de crear una agrupación que tomara como punto de partida la cosmovisión del Apóstol para estudiar su vida y obra, la historia patria y los valores de la nación cubana».

De esos hilos invisibles y continuos…

«A partir de 1973, los Seminarios son una práctica conducida por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), con la anuencia de los ministerios de Educación, Cultura y las instituciones martianas. Han ganado tanta fuerza que suman 40 ediciones, con una participación creciente de la base que recorre los distintos niveles. Su Presidencia Nacional  se apoya en los Consejos Provinciales y Municipales para organizar la labor del Movimiento en centros de estudio, trabajo y la comunidad», explica Palacios Ortega.

«Lamentablemente, en 1988 el Seminario no se realizó. La UJC  rescató estos eventos con la creación de una estructura que promociona el estudio, la investigación y la divulgación de la vida y obra de Martí. Así nace, el 28 de enero de 1989, el Movimiento Juvenil Martiano,

«Agrupa, a través de  los Clubes Juveniles Martianos, a jóvenes hasta los 35 años, de cualquier sector o esfera social, militantes o no de la UJC, sean o no nacidos en Cuba. Además, lo integran niños y  adolescentes de las enseñanzas primaria, secundaria básica y especial, que tienen como estructuras elementales los clubes patrióticos Amigos de Martí.

«Hoy contamos con miles de integrantes en toda Cuba», asegura. «Estos pasan de una enseñanza a otra, a la vida laboral, o a las más disímiles actividades, sin dejar de sentirse martianos y dentro del Movimiento, por lo que es difícil llevar una estadística exacta. Entre nuestras líneas de trabajo están esa pesquisa y el fortalecimiento de la identidad de la organización, como tener un carnet o una bandera identificativa, porque solo contamos con un emblema, el logo que preside los distintos escenarios donde su membresía interactúa.

«Somos parte del sistema de instituciones martianas y direccionamos acciones fundamentalmente hacia los jóvenes. Trabajamos de manera coordinada con el Centro de Estudios Martianos, la Oficina del Programa Martiano y la Sociedad Cultural José Martí, dirigidas las dos últimas por nuestro Presidente de Honor, Armando Hart Dávalos. También colaboramos con sitios, museos y monumentos que atesoran y salvaguardan la memoria y el legado del Hombre de la Edad de Oro».

Soy joven… martiano soy

cropped-martiano.jpg«Después de haber recorrido su primer cuarto de siglo, fortalecer la identidad del MJM va más allá de la participación en los Seminarios Juveniles Martianos», subraya Yusuam Palacios. «Estos se convocan de enero a enero. En el caso de la edición 40 se extiende hasta mayo de 2015, con motivo del 120 aniversario de la caída en combate de José Martí.

«Ganar en identidad es también aumentar los niveles de convocatoria y participación en las actividades que realizamos: el Seminario Juvenil Maceísta, el encuentro Ganémosla a pensamiento, los Diálogos de Generaciones, los Diálogos con la Historia, las Rutas Históricas, los ascensos a los picos más altos de la geografía cubana, porque “subir lomas hermana hombres”  o el espacio de debate deportivo Olímpicamente que desarrollamos en la librería Alma Mater… Es, de cierto modo, lograr que cada “pino nuevo” sea un ente activo y aglutinador », agrega el presidente nacional.

«Las celebraciones por el aniversario 25, permitieron constatar su presencia y activismo en toda Cuba. Y como “Honrar, honra” otorgamos nuestra  máxima distinción: el Premio Joven Patria a Roberto Fernández Retamar, José Ramón Fernández, Lidia Turner, Graciela Rodríguez (Chela), Martha Labaut  y al centro escolar Enrique Hart, de Mayabeque. También fue merecedor de este reconocimiento el joven profesor de la Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos, Lian Roque, quien hace de Martí, verbo y acción cotidianos».

 

jovenes«Las casas de altos estudios en Cuba son células vitales del MJM, su núcleo es la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). En ellas crece la presencia de jóvenes martianos y los Seminarios tienen una gran participación, profundidad y calidad teórica.

«Mención aparte merece el Club Juvenil del Pedagógico de Las Tunas que trabaja en la promoción de la oratoria del Maestro y realiza cada año las marchas de la estrella martiana. Asimismo los clubes de la Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos, la Universidad de Oriente, los centros de educación superior de Camagüey, Ciego de Ávila y Villa Clara son de los más activos. En La Habana el Instituto Superior de Diseño (ISDi), ha logrado un trabajo muy interesante llevando a su obra cartelística, los versos del Poeta; la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) con el aprovechamiento de las nuevas tecnologías para promover la herencia ética y humanista martiana; y la Universidad de La Habana y el Instituto de Relaciones Internacionales (ISRI) al profundizar en la proyección universal del Apóstol.

«Con todo este hacer no estamos conformes. El MJM tiene la responsabilidad de implementar métodos y acciones más atractivas al estudiante de hoy, a sus ­intereses y gustos, que los conduzcan al Martí que aún no descubren. Urge aprovechar sus espacios, los perfiles de sus carreras, hacer que fructifique esa semilla que, estoy seguro, llevan dentro. La clave está en revelar su impronta desde códigos contemporáneos, alejarnos de propuestas que lo presenten encartonado, ni mucho menos anacrónico… Martí está aquí, ahora, y es para todos».

Tomado de: almamater

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