Nuestro futuro profesional

Por: Pilar Digat Landrove

El 8 de abril de 1986, los pioneros cubanos, después de intensas jornadas de debate, clausuraron la Asamblea XXV Aniversario, allí demostraron el profundo espíritu crítico que poseían y plantearon con responsabilidad las dificultades, por eso, se ganaron el derecho a tener su propio Congreso.

Treinta años después de aquel encuentro vuelven los pioneros cubanos a reunirse en comisiones para seguir defendiendo todo lo que se ha conquistado y a enfrentar los retos de estos tiempos.

Una de ellas es Milenis Fernández Sotolongo, pionera de 6to. grado (Pinar del Río), apasionada de Martí y jefa de su colectivo.

Me cuenta que desde 4to. grado fue jefa de estudio, que ha sido ganadora, por dos años consecutivos, de concursos en el Movimiento Juvenil Martiano, es premio Abdala de la Sociedad Cultural Martiana de su provincia, y que guarda con mucho cariño cerca de treinta diplomas.

“Los primeros que me eligieron fueron los pioneros de mi grupo, y poder representar a los demás pioneros, sus preocupaciones y llevar en alto el nombre de la Organización es mi propósito en esta Asamblea Nacional”.

¿Cuáles preocupaciones?

“Hay niños que no tienen ningún interés en aprobar y no se preocupan, y la familia tampoco, cuando el estudio es el principal deber nuestro.

A pesar de que muchas clases de Historia son muy buenas, necesitamos conocer más. En nuestra biblioteca, por ejemplo, no tenemos libros ni documentos que hablen de la historia de mi provincia y eso es importante, y es un problema que tenemos.

Me preocupan las conductas inadecuadas, el maltrato de algunos muchachos hacia otros, el consumo de alcohol y cigarros, cómo niños que deben estar estudiando están perdiendo su tiempo. Yo digo que la base familiar es fundamental”.

¿Gustos?

“Me gusta leer libros sobre Martí, Fidel; ya leí El Martí que yo conocí, de Blanche Zacharie; las películas de música, históricas, leyendas. Veo muchas películas, sí que me gustan”. Estoy en un círculo de interés de Bibliotecología,
voy al Palacio de Computación y, aparte de la historia, me gusta cantar, actuar; bailar no, para nada, no sé.

Por ahora, no tengo definido bien qué voy a estudiar”. Mientras la escucho, adivino a una niña estudiosa, preocupada por todo lo bueno que se puede encontrar en una escuela y por su formación vocacional.

Pienso en el buen espacio que brinda la Organización de Pioneros José Martí en esta Asamblea para debatir, con seriedad y análisis crítico, propuestas para aprender a definir el futuro profesional del país.

Milenis no quiso despedirse sin antes decirme que todo lo que sabe de Martí, su interés por la historia, su preparación, se lo debe a su bibliotecaria Kenia Quiñones Rivero. Ella fue quien la “descubrió” en cuarto grado y “no le gusta que se aprendan las cosas de memoria”.

Y un último mensaje: “La Revolución tiene que ser conservada y tenemos que ser parte de ella”.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*